
1. Empieza con una pregunta, no con una puntuación
En vez de preguntar cuál es la mejor infusión, plantea algo concreto: ¿prefieres un aroma suave, un fondo afrutado o una nota herbal marcada? Son pistas para describir tus preferencias, no una escala universal de calidad. La misma mezcla puede gustarte más un día que otro.
Empieza por dos mezclas conocidas, no por toda la despensa. Anota sus nombres completos y fabricantes. Utiliza ingredientes alimentarios y las instrucciones de cada producto. Una cata no sirve para comprobar si una planta encontrada al aire libre es comestible.
2. Anota las condiciones de preparación
En cada prueba, apunta la cantidad de producto y agua, la temperatura recomendada, el tiempo de infusión y cuándo retiraste los ingredientes. Sigue la receta o el envase; no alargues el tiempo arbitrariamente para lograr una impresión más intensa. Si comparas productos distintos, prepara cada uno según sus instrucciones y registra las diferencias.
Elige tazas similares y deja que las bebidas se enfríen hasta una temperatura agradable. Anota si añadiste azúcar, miel o limón. Los añadidos forman parte de la prueba: resulta difícil comparar dos tazas cuando solo una está endulzada y ese detalle no aparece en las notas.
3. Separa el aroma de la sensación en boca
En la percepción del sabor intervienen, entre otros, el gusto y el olfato. Por eso, un aroma que recuerda al limón no describe lo mismo que la acidez. Anota primero una asociación olfativa y, por separado, lo que percibes después de un pequeño sorbo.
No fuerces los términos precisos. Afrutado, floral, herbal, suave o intenso bastan si tienen sentido para ti. Si no identificas una nota, escribe «difícil de describir». Esa incertidumbre aporta más que copiar la descripción del paquete.
4. Copia esta plantilla breve
Fecha y nombre del producto: __. Preparación según las instrucciones: cantidad __, agua __, temperatura __, tiempo __. Añadidos: __. Aroma: __. Impresión tras un sorbo: __. Lo que me gusta: __. Lo que quiero comparar la próxima vez: __.
Ejemplo de preferencia: «El aroma me recuerda a la fruta; la nota herbal es demasiado intensa para mí. La próxima vez compararé esta mezcla con otra de fondo afrutado parecido». Es una nota ilustrativa, no el resultado de una prueba ni una receta para cambiar cantidades.
5. Elige un siguiente paso
Lee la nota antes de preparar otra taza. Si cambias a la vez el producto, el agua y los añadidos, no sabrás qué diferencia te gustó más. Elige un aspecto que observar y respeta las instrucciones de preparación. También puedes repetir exactamente la misma prueba antes de decidirte por una combinación nueva.
El atlas de Napar ofrece descripciones aromáticas y las vistas previas de infusiones aportan ideas para otras mezclas. Puedes llevar estas notas en papel. No hace falta equipo especial ni una función de la aplicación. El objetivo es conocer tus preferencias, no encontrar la mejor infusión para todo el mundo.
Preguntas frecuentes
¿Necesito una escala de puntos?
No. Dos frases concretas suelen aportar más que una cifra. Si utilizas puntos, explica qué significan para ti y aplica siempre los mismos criterios.
¿Puedo comparar infusiones preparadas de forma distinta?
Sí, como bebidas terminadas siguiendo sus propias instrucciones. Anota las diferencias y no atribuyas el resultado únicamente a un ingrediente.
Contenido educativo y culinario. No confirma que las plantas encontradas sean comestibles ni orienta tratamientos.



